Bueno, como lo prometido es deuda y estoy en el mood, seguimos con la descripción de las 4 Fiestas. Habiendo anteriormente descrito “La noche de las Velitas” ahora el turno es para el 24 de Diciembre, pero con el anexo de los 8 días anteriores: LAS NOVENAS.
Cundo uno es niño la explicación de lo que es una novena es simple: “es la historia del Niño Dios, que la leemos en 9 días, hasta que el nace el 24”. Suficiente ilustración.
Conseguir el librito de la Novena donde están todas las oraciones y gozos nunca fue un problema: hay casas que tienen un libro pasta dura súper sofisticado que ha sobrevivido generaciones, como también otras (que creo éramos la mayoría) que teníamos un librito maltrecho, de papel periódico, arrugado, pero que era el preferido y que normalmente lo guardan en el mismo cajón donde están los arreglos de navidad. Y mejor aun si el librito nos lo regalaron en una cadena de supermercado (Ley, Superley, Comfamiliar, etc.), o venia en un paquete de galletas de Noel o de embutidos Zenu (recuerdan la típica “compre sus galletas navideñas y lleve gratis su novena de aguinaldos”). El libro es vital tenerlo, pero creo que si somos honestos, muchos de nosotros nos sabemos algunas oraciones de memoria, o si no recuerden la famosa “Benignisimo Dios de infinita caridad …” – ¡estoy segura que un alto porcentaje puede completarle asi sea saltándose unas palabras!
En las casas, las mamas siempre decían: “Este año no voy a poner pesebre, nada mas el arbolito, eso da mucha lidia montarlo” o “Ay! se perdió el niño Dios, no encuentro a José y ya no quedan casi ovejitas (refiriéndose a las figuritas del pesebre)”. Pero pese a eso, todos nos terminábamos poniendo en el aparente dispendio de armar el pesebre que incluía el ritual de buscar las cajas que se piden en la tienda del barrio, comprar las figuritas adicionales que se han perdido (generalmente el plan era ir a la Feria Artesanal que ponen todos los años en Barranquilla en el parquedero del estadio Romelio), aserrín o tierra pegada con Colbon, papel verde “de pesebre” (porque ese es el nombre), la estrella para arriba, entre otras. Entonces ahí era donde comenzaba la “competencia” sin querer queriendo en el barrio frente a que pesebre era mas grande y mas bonito. Siempre hay la casa que se sobreactúa y feliz corre por ese mes de diciembre los muebles de la sala y monta un “sipote” pesebre, con figuras de 20 cms (a veces algunos se movían), instalaciones de luces con música incluida, espejos para representar el agua y la estrella de David psicodélica. Todo el mundo quería entrar a esa casa: “Ay dejame entrar a ver el pesebre” y obviamente, el día en que tocaba la novena en esa casa era el mas esperado.
Y eso nos lleva al próximo aspecto: la sede de la novena era rotativa. El compromiso para ser “host” de la novena era tener el pesebre, tener el “LP” o cassette de Villancicos de CODISCOS (ojo, de CODISCOS pues son los clasicos), contar con sillas (uno veía sillas de la sala, comedor, banquitos de la cocina, la famosa silla “Rimax”, sillas de tocador … de todo tipo pues el gentío a veces no deba “abasto”) y por su puesto, “brindar algo de comer y tomar al final”. Y asi como habían casas que se distinguían por su pesebre, había otras que se distinguían por su comida. Pero digamos que el estándar eran las galletas, papitas, rosquitas, gomitas, masmelos y coca cola. El tan famoso “rebote de barriga” era común después de ir a novenas en casas generosas. A diferencia del interior del país, en Barranquilla no se comen natillas ni buñuelos … bueno, si se llega a comer natilla, es de caja (no como en el interior que mucha gente la hace de cero) y los buñuelos si que menos, si venden en Barranquilla pero no necesariamente están asociados al plan navideño (por cierto, ¿recuerdan los buñuelos de la Panaderia 20 de Julio?). Entonces, mas bien la casa que quería ofrecer algo “de sal”, se iba por los deditos de queso (si, de esos comprados congelados y que uno los fritaba y se les salía todo el queso, pero asi sabían mejor), empanaditas, salchichas/manguera con salsa rosada, quibbes, etc.
Haciendo un paréntesis en el tema de villancicos, aca les comparto algunos clásicos de CODISCOS, las personas de Barranquilla saben que son bandas sonoras imborrables.
Con o sin disco oficial de villancicos de fondo, cada niño tenía que tener su respectivo instrumento musical para acompañar la cantada de los villancicos. Y es aquí cuando en las novenas uno podía ver todo tipo de matracas estridentes, panderetas – muchas de ellas hechas con “checas” clavadas en un palo de madera (que a veces las hacíamos en el colegio si no estoy mal) - pitos, y hasta ollas de cocina con cucharas. Igualmente, no conscientes muchas veces de la seriedad del rezo por ser niños, habían las bromas típicas asociadas a la novena:
- Reirse porque Jose era padre “PUTATIVO” de Jesús o hacer sobre énfasis en la palabra cuando se estaba leyendo la oración …
- Cambiarle la letra a los villancicos. Los clásicos que le cambiábamos la letra con mi hermana eran “Tu vaina, cual es tu vaina” o “Los ladrones de Belen, vienen a robar al niño, la Virgen y Rambo 3, los reciben a cuchillo” (en vez de la letra original Tutaina). Obvio, eso no era en la novena misma, pero si después.
Las novenas eran la prueba de fuego para ver que tan bien leía cada uno - normalmente niños entre 6 y 12 años todavía se están acostumbrando a leer o por lo menos a hacerlo de manera elocuente y fluida. Y ahí había de todo: los que leían a paso de tortuga y todo el mundo se miraba como diciendo “termina yaaaa”, o el que leía pero cambiaba la mitad de las palabras, o el que leía perfecto pues practicaba antes de la novena (debo confesar que yo lo hacía, ya saben que el que es nerdo no lo improvisa). La pelea era también por quien leía le oración del día, que es la más “importante”. No faltaban los que “mamaban gallo” toda la novena, y la mama que lo regañaba “respete que estamos rezando, ahora no le voy a dar gasesosa”.
Finalmente después que terminaba la novena, la noche iba para largo, pues uno se quedaba jugando en la calle. Los típicos juegos post-novena de mi época era el escondite y “se quemó el rancho”… y asi por nueve días el mismo ritual.
El cierre era como todos sabemos el 24 de diciembre – ese día era la novena de “gala”. Nuevamente la pinta oficial navideña salía a flote, el zapato de charol con media blanca no podía faltar. Ese día la novena iniciaba mas temprano, ya que cada niño tenía plan propio con su familia. No faltaban las que eran hermanas (os) que se vestían igual. Ese día todo el mundo solía llevar un regalo, y se hacía una especie de juego de amigo secreto. Ese día había helado, ponqué, gelatina, en fin, cosas que no se habían visto los 8 días anteriores. Ese día se intensifica la conversación frente a “que te va a traer en Niño Dios” a niveles nunca antes vistos. Las discusiones frente a que Barbie es mejor que la otra, pueden llegar a ser subidas. Y termina la velada, y uno se va para su respectiva fiesta familiar, prometiendo que “mañana” se ven para mostrarse sus regalos.
El rumba del 24 es mas bien calmada en comparación a las 7 o el 31 de diciembre. Se come bien, estando en el menú los típicos como pernil de cerdo, de pavo, los cuales pueden ser home made o la desencartada de comprarlos ya listos. La verdad es que en Barranquilla uno no se sienta a cenar, al mismo tiempo, en una sola mesa (a lo Thanksgiving), sino que es algo mas desestructurado, la gente va comiendo cuando quiere, pues no falta el que dice “Yo no aguanto hasta después de las 12”. Y pese a la llenura del la novena, ¿con ese olor que sale de la cocina, a quien no le dan ganas de comer YA? Pero eso si, uno dura hasta las doce para darse la feliz navidad y luego, sobre todo los niños, se van a dormir así no tengan sueño, pues si no, no viene el “Niño Dios”. Uno intenta quedarse despierto, pero no puede… asi que es inevitable cerrar los ojos y al dia siguiente ver que el niño Dios llego.
“Ay no tiene pilas” – y comienza uno a montarla para que los papas le consigan unas pilas a las 6 a.m. para el juguete nuevo. Obvio, a esa hora uno nunca las consigue y no queda nada más que atacar cualquier tipo de control remoto o reloj de la casa que tenga una pila que sirva, pila que obvio a dura penas da para una o dos horas, y eso metiéndolas a la nevera.
Labels: Colombia, Culture, Family
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